Benvenidos al Sitio ¿QUÉ ANAD QUEREMOS?

ANAD ¿Qué ANAD Queremos?

Amigas, Amigos!!!

Este es un Espacio de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos ANAD, que tiene por objeto inicial, saber de las propuestas a candidatos para ocupar el cargo de Presidente de la misma durante el periodo octubre del 2011 a octubre de 2013 y a la vez, conocer el perfil que debería tener el próximo Presidente de la ANAD y con ello, platicar de las propias propuestas y análisis de los programas que presenten los candidatos, entre otras cuestiones.

Presidente de la ANAD

Manuel Fuentes Muñiz

Anuncios

4 comentarios el “Benvenidos al Sitio ¿QUÉ ANAD QUEREMOS?

  1. José Alberto López Damián dice:

    Estimado Presidente:

    Creo muy oportuno comenzar el debate sobre el tema de la renovación de nuestra Presidencia; y considero que tenemos activos muy importantes para ésta responsabilidad:
    Jorge Viveros, Enrique Larios y Pilar Noriega; entre otros.
    Sin embargo, abrá que empezar por trazar un Plan de Trabajo con el cual comprometernos.

    Un abrazo.

  2. Más allá de quién sea el que ejerza la representación de la ANAD, lo cierto es que se requiere de un trabajo y compromiso que vaya más allá de los planteamientos declarativos en los medios de comunicación y de lo hecho actualmente que, es justo reconocerlo, no es poco. Ante la grave crisis por la que atraviesa la nación, en todos sus órdenes, la ANAD demanda una ampliación y mejoramiento de sus estrategias de vinculación con todos los sectores económicos, políticos y sociales, aún incluso los de tendencia conservadora, para desde ahí seguir impulsando y fortaleciendo los cambios urgentes que nuestro país demanda. Replantear sus órganos de dirección y de representación, diseñar nuevas y novedosas formas de vinculación a nivel nacional, aún en los pueblos y comunidades más recónditos del país, generar alternativas viables de financiamiento, sin sometimiento ideológico, profundizar sus procesos democráticos, transparentar y rendir cuenta de sus acciones, entre otros temas de singular interés, se vislumbran como retos y desafíos de la asociación nacional de abogados que queremos hoy, sobre todo hoy, que el Estado Mexicano atraviesa por una grave crisis.

  3. JUAN GRANADOS CUANDON dice:

    QUIEN VA A DIRIGIR LA ASOCIACIÓN ES UN TEMA TORAL, POR LO QUE VEO, SE ESTA DANDO POR LA IMPORTANCIA QUE TIENE, PERO NO DEBEMOS DE PERDER DE VISTA QUE HAY OTROS TEMAS QUE NO SON MENORES: ES LA APLICACIÓN DE LA JUSTICIA AL INTERIOR DE NUESTROS ESTADOS, COMO ES EL TEMA DE LA CRIMINALIDAD DEL ABORTO, LA VIOLACIÓN DE LA MUJER Y LOS MENORES DE EDAD, LA VIOLACIÓN SISTEMÁTICA A NUESTRAS GARANTÍAS INDIVIDUALES CON EL PRETEXTO DE LA GUERRA ANTINARCO, ESTOS TEMAS NO DEBEMOS PERDERLOS DE VISTA.

  4. Mtro. Manuel Fuentes Muñiz.
    Presidente de la Asociación Nacional de
    Abogados Democráticos, A. C.
    P r e s e n t e.
    Muy estimado Manuel.
    En primer lugar recibe un saludo con las seguridades de mi respeto y afecto. Ahora paso a expresar algunas reflexiones, cuando estás a punto de culminar tu encomienda al frente de la ANAD y hago propicia la ocasión para reconocer tu labor altamente fructífera; con ella innovaste muchas cosas, rompiste inercias, incorporaste jóvenes inquietos, renovaste los valores y aspiraciones que nos identifican, reorganizaste la página electrónica y sobre todo fuiste respetuoso y comprensivo con lo bueno del pasado para fincar las bases de un futuro promisorio, entre otras muchas características de tu gestión que sería largo enumerar.
    Uno de tantos aciertos fue consultar a todos sobre “QUÉANADQUEREMOS”, sabiendo de antemano que cada pensamiento expresado aparecería en la página de internet que comunica a los miembros de la ANAD, y al respecto deseo formular las manifestaciones siguientes:
    Yo quiero una ANAD que se siga engrandeciendo como una reserva moral del pueblo, pues de esta manera mantendrá la altura ineludible para seguir combatiendo a la corrupción, a los corruptos y a sus corruptores.
    Quiero una ANAD que estudie y luche por el Estado de Derecho, para cumplir el deber cívico de derrotar la impunidad, que hoy como nunca antes, cabalga desmedida y con cinismo.
    Quiero una ANAD desplegando un ideario que haga asequibles todos los derechos y todas las libertades de las mujeres; vislumbrarlas rompiendo las cadenas de la culpa, la ignorancia y la resignación, plenas de talento creativo haciendo nuevas leyes con mayor justicia, que innoven la técnica con rumbo humano pero sin abandonar sus características multiplicadoras de la belleza y la ternura.
    Quiero una ANAD que impulse los derechos de todos los niños; y de entre ellos, urja los derechos de los más vulnerables, como los que trabajan, los que no van a la escuela, los huérfanos, los abandonados, las víctimas de los pedófilos, los esclavizados… En este espacio terrible del mundo real, debemos encontrar causes para que gocen de una infancia indefectible, que fortalezca su identificación con la sociedad de la que son parte. Si se les sigue excluyendo, estamos desertando del futuro y congregando multitudes completamente resentidas.
    Quiero una ANAD que siga siendo aliada de los derechos de los trabajadores y de los sindicatos; debemos continuar acompañándolos en todas sus trincheras de la gran lucha por la defensa de la principal riqueza de la nación, que es el trabajo humano. No sólo las materias primas son sujetas de apropiación por aquellas empresas que tienen más poder que las mismas instituciones del Estado, éstas se apropian del trabajo de
    millones de mujeres y hombres sometiendo sus destinos, como si fueran cosas, a la ley de la oferta y la demanda, para ello, seducen, corrompen o amenazan a los gobernantes de cada patria, con la ambición de que vendan todavía más barata la mano de obra dentro del juego perverso de la competitividad internacional, de ahí la exigencia de que la reforma laboral que se filtra por la mayoría de las naciones, no pase el proceso
    legislativo, pues estaríamos replegando espacios y principios jurídicos irrenunciables ante una virtual “ley del despido libre”. Otro eje de acción, consiste en hacer viva la libertad sindical -la individual y la colectiva-, partiendo de la idea de que su cuerpo es indivisible y en él están integradas la autonomía y la democracia sindicales. Pero el renglón del proceso laboral es impostergable, debemos exigir mejoras presupuestales, capacitación y especialistas en materia de trabajo para lograr juicios con justicia social, funcionales y sobretodo ágiles, de lo contrario, las juntas de conciliación y arbitraje colapsarán ante el alud de demandas de tantos despedidos.
    Quiero una ANAD ligada con los derechos y causas indígenas; esas normas consuetudinarias de las etnias que viven orgullosas de su resistencia heroica de más de 500 años, sobreviviendo a los genocidios coloniales y a las matanzas ordenadas desde el gobierno federal, o bien, perdurando frente a los ataques culturales. Progenie recia y de piel cobriza, de habitantes obstinados frente a las condiciones de aislamiento económico, pujantes víctimas en las cárceles, reacios al sometimiento, azorados ante la servidumbre política, la corrupción, la discriminación, la violencia, la carencia de servicios educativos, de agua potable y de medios para la salud… Es necesario abrazar sus emblemáticas banderas por seguir siendo originales y a la vez diferenciarse por su vestimenta, conservar sus costumbres, sus idiomas, su pureza filosófica, sus creencias y sus afanes tan diversos respecto de los nuestros.
    Quiero una ANAD que sienta como propio el dolor de los migrantes documentados o indocumentados. Una parte se compone de los expulsados nuestros, damnificados de la miseria imperdonable que crece y crece, otros dañados por la falta de empleos, también hay víctimas destrozadas por la inseguridad pública que se debaten entre sentimientos que van del miedo al odio, producto de la infamia desatada sobre familias masacradas por criminales organizados o por los detentadores de las instituciones del Estado (me cuesta mucho diferenciarlos) que con despotismo las reduce a “daños colaterales”. El otro renglón nos duele y avergüenza por igual; son los hermanos del sur que transitan en la “bestia” por las venas de la geografía nacional sufriendo el riesgo de la burocracia migratoria que con policías en contubernio los veja, para sentir el poder de destrozar nervios humanos o los vende a grupos delincuenciales que los utilizan en las peores formas de trabajo o de esclavitud, si no es que los asesinan para robarles sus esperanzas.
    Quiero una ANAD que sea el valladar de jóvenes idealistas; tenemos que empezar por escucharlos largamente y después estimularlos para hablar, gritar, denunciar todas y cada una de las atrocidades que se cometen en contra de los ciudadanos. Es apremiante construir tribunas libres, donde se digan con grandes ecos las verdades y que sus voces lleguen a todos los rincones del planeta. Nuestra agrupación cuenta con los mejores y más experimentados litigantes en materia de trabajo, en juicio de amparo, en procesos electorales, en derechos humanos… Es la hora de confiar en la juventud y transmitirles sin egoísmos y directamente los
    conocimientos, confiar en ellos pero no soltarlos, acompañarlos pero no dominarlos, hay que entregarles las técnicas de la investigación y argumentación jurídicas. ¡Claro que contamos con muchachos valiosos!, pero sin demérito de ellos, necesitamos más, muchos más; reduplicados serán más fuertes y con mayor futuro.
    Quiero una ANAD hermanada con la libertad de expresión y con los reporteros sin fronteras; abriguemos al gremio de los periodistas que ejercen una profesión capital que penetra diariamente por los ojos, los oídos, la ciencia y la conciencia. Ellos transmiten e irrumpen hechos captados, gravados, interpretados, vividos y son tan irreverentes como nosotros los abogados que divulgamos lo que el gobierno quiere dejar callado. ¡Resguardemos la memoria de los comunicadores ejecutados!, gritemos sus derechos en la Relatoría para la Libertad de Expresión de la ONU, a sabiendas de que México es la región más peligrosa para el ejercicio de la prensa libre. No es posible olvidarnos de los derechos de las audiencias, frente al frenesí del duopolio televisivo y sus casi imperceptible antidemocracia; sus tentáculos noticiosos constituyen el factótum de la plutocracia para mantener a los medios sin compromiso social.
    Quiero una ANAD que desarrolle un observatorio jurisprudencial; hay que hacer valer el “principio de progresividad”, para denunciar públicamente a los juzgadores -en la interpretación torcida de un caso concreto-, a los legisladores –cuando diseñan proyectos de leyes pervertidas- o al ejecutivo –al aplicar las normas sesgadamente. Se requiere dar seguimiento y denunciar las resoluciones que exhuman criterios, principios e instituciones superados. Si en los ámbitos jurídicos se retrocede impunemente, intentarán volver discutir si debemos ser República o imperio.
    Quiero una ANAD involucrada substancialmente con los derechos humanos y su inaplazable aplicación sin condiciones para la defensa, conservación, libertades, desarrollo y dignidad de la vida humana. Hay que repeler a los personajes agresores que utilizan las fuerzas del Estado para humillar, hacer callar, resignar, culpar, oprimir, amenazar, asesinar y después negarlo todo, o bien, enorgullecerse insolentemente de estos actos. En este capítulo se debe abonar en serio a la correcta interpretación de la última reforma constitucional en materia de derechos humanos, sabiendo que si no hacemos la tarea, otros intentarán descarrilarla. Aquí tenemos abogados que han emprendido con toda pulcritud juicios internacionales y han logrado trascendentes restituciones a víctimas con derechos violados por burócratas enloquecidos que doblegan cuerpos, utilizan la desaparición forzada, el chantaje, la tortura o asesinan, pero no han podido subyugar el espíritu que inyecta la democracia perseverante.
    Quiero una ANAD que despliegue la enseñanza del Derecho Internacional del Trabajo, para romper la ilusa concepción de un Derecho Laboral doméstico y domesticado. Es tiempo de que los abogados hagamos escuchar las voces del sindicalismo independiente en la OIT y otros organismos internacionales, rompamos el cerco establecido por los sindicalistas corporativos y quienes los “maicean”. Además, debemos de tener una presencia permanente en Ginebra, durante las conferencias anuales de la OIT; habrá que conocer sus entrañas y ajustar los conflictos internos para internacionalizarlos.
    Quiero una ANAD íntimamente ligada con las universidades; necesitamos imponernos los objetivos de aprender y enseñar. Cuando ganamos un juicio y atesoramos el expediente, obtenemos menos que migajas, en cambio, si con los documentos producto de la experiencia aleccionamos, adiestramos, preparamos a los jóvenes, se multiplicarán los triunfos y el conocimiento será macizo. Academizar a la ANAD significa
    recuperar los estandartes del fundador Emilio Krieguer, para dar lecciones de dignidad, irrumpir en los claustros emperifollados y derramar su ciencia entre todos los que quieran alcanzarla para recrear el poder que libera de las ataduras y de los fardos de la ignorancia.
    Quiero una ANAD solidaria con los ámbitos internacionales, que trascienda, que se identifique, que exalte el despertar de los países árabes, que se enamore de las protestas y redoble las marchas de los indignados de Europa, Estados Unidos, especialmente las de España y de tantas otras naciones que tienen los mismos dolores aproximados. Respaldemos la sublevación de los jóvenes chilenos que exigen educación pública… Exhortemos a los mandatarios mexicanos para que cumplan los compromisos internacionales que sustentan la presunción de inocencia. Sus ansias y sus urgencias se parecen tanto a las nuestras que se traducen en una simple “paz con dignidad” y rechazo al proyecto de una ley de inseguridad y demencia que tiene como único eje, que los incendios provocados se sofoquen con gasolina.
    Quiero una ANAD organizada y fuerte, tan respetada que tenga y acopie el aval social para certificar a sus miembros y que sus acreditamientos cuelguen en el muro de honor de cada oficina.
    Quiero una ANAD como la quieren todos y cada uno de sus integrantes: prestigiada, enaltecida, florecida con el trabajo y el esfuerzo del conjunto de abogadas y abogados, con propuestas individuales y colectivas pues se advierte en cada uno de nosotros un ombudsman genético que no requiere de formalidades oficiales para defender al pueblo, a los discapacitados, a los ancianos, a la ecología o las causas de los atropellados por el poder y que parecen perdidas, y que todo ello hace de la ANAD, la expresión jurídica de la Patria.
    Estimado Presidente Manuel Fuentes Muñiz, mucho te agradeceré que este conjunto de ideas sea publicado en la página de la ANAD para que la juzguen todos, pues con ella estoy expresando abiertamente mi postulación para contender por la Presidencia de la ANAD para el periodo 2011-2013.
    Además, solicito de la manera más respetuosa y atenta el apoyo y el voto de cada abogada o abogado integrante, para alcanzar una Institución que proyecte definitivamente la defensa de las causas que hagan coincidir el Derecho con la Democracia.
    Atentamente
    Coyoacán, Distrito Federal, a 13 de octubre de 2011.
    DR. ENRIQUE LARIOS
    04455-2737-8765 enlarios@ hotmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s